Crítica: LO ÚNICO QUE HICE FUE JUGAR

Exitosa propuesta en el Espacio Callejón.

Jugar para ser feliz

Con una narración en dos tiempos, Lo único que hice fue jugar propone viajar a un pequeño pueblo donde viven Manuel, sus padres y sus hermanos

Todas las familias atraviesan por distintos momentos: el amor, los enojos, los festejos, las separaciones, la diversión. Para Manuel, lo vivido entre sus siete y nueve años fueron recuerdos imborrables.

Sebastián Irigo genera distintas emociones desde el guión y la dirección, a través de las cuales el público genera empatía con los personajes de esta familia. La iluminación de Sebastián Francia, la escenografía de Julieta Kompel y el vestuario de Analía Morales se complementan perfectamente para contar una historia conmovedora de principio a fin.

Las actuaciones no son menores. Con roles muy comprometidos, cada uno de los actores logra emocionar a cada uno de los espectadores.

Manuel es interpretado por Gerardo Chendo, quien, a través de su narración, va guiando las distintas escenas de Lo único que hice fue jugar. Con un trabajo físico agregado, demuestra la inocencia (y a la vez la picardía) de aquel niño que juega todo el día para no involucrarse en las situaciones familiares que se viven en su casa. 

Josefina Scaglione en la piel de Adriana, recrea a una niña que va rebelándose con su padre a medida que crece. Con momentos de gran compromiso emocional, es una mujer que carga durante toda su adolescencia con un comentario que hizo su padre varios años atrás. Y con la adultez y sus decisiones de vida, un acontecimiento personal puede cambiarla para siempre.

En los roles de los padres, Laura Oliva brilla. Marcela es una mezcla de muchas mujeres que luchan por ser independientes y a la vez mantener su familia constituida por fuera de los problemas de pareja con Ricardo (Federico Busco). Esa disyuntiva (y sus impulsos) la llevarán a apostar por un cambio de vida que la alejará de lo que más ama, pero por lo que deberá mantenerse firme para seguir adelante. Ricardo representa a los que buscan dominar la familia y que harán lo que sea por defender su territorio y su ego como hombre, incluso perjudicando a sus hijos.

Ignacio (Sebastián Politino) es el hijo del medio, el que debe proteger a su hermano Manuel durante la ausencia de Adriana en la casa. Es el “políticamente correcto”, el que nunca se anima a discutirle a su padre, el que sufre en silencio, el ordenado.

Con un gran elenco, una excelente narración y una propuesta interesante del off porteño, Lo único que hice fue jugar conmueve y genera aplausos de pie al finalizar la función semanal en Espacio Callejón. Debido al éxito, agregaron funciones los martes.

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