Crítica: AMERICAN IDIOT

El éxito de Broadway en Buenos Aires por 8 semanas.

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Lo primero a destacar de American Idioes la puntualidad en el comienzo de la función, concepto al que lamentablemente no estamos acostumbrados en Buenos Aires y que merece ser reconocido.

El musical que revolucionó Broadway (ganador de 2 premios Tony), llegó a Buenos Aires con una puesta en escena que nada tiene que envidiarle a la original. La dupla Ariel del Mastro-Diego Kolankowsky (director y productor respectivamente), nuevamente se destaca por la excelencia. Como lo demostraron en Peter Pan: Todos Podemos Volar, apuestan a realizar producciones ambiciosas al mejor estilo neoyorkino. Y lo logran con éxito.

Con un elenco que combina a intérpretes clásicos de la escena musical y a grandes promesas, el casting de American Idiot es muy acertado. La banda compuesta por César Cantero, Mariano Vega, Andrés Alarcón y Hernán Vallejo, hace vibrar al público al ritmo de las canciones de Green Day. Incluso, por momentos, trasladando al espectador a un recital de la banda.

La historia que narran los 22 cuadros musicales, es la de Johnny, Will y Tunny, tres amigos que buscan mejorar su vida mudándose de los suburbios a la gran ciudad. Cada uno tendrá que atravesar por diferentes momentos personales que los irán modificando. Amor, drogas y furia son algunas de las situaciones que marcarán el crecimiento de estos jóvenes “rebeldes”.

Una de las revelaciones del elenco es Francisco Eizaguirre, quien en la piel de Johnny expone una realidad que es, sin dudas, atemporal y universal. El compromiso físico y vocal que lleva adelante, es para destacar. Junto a Sofía Val, tienen escenas que conmueven e incomodan, algo definitivamente positivo en un espectáculo como American Idiot.

El alter ego de Johnny es Germán Tripel (St. Jimmy), y como tiene acostumbrado al público, su interpretación es excelente. A su lado, reconocidas figuras del musical argentino como Mariú Fernandez, Leandro Bassano, Cristián Centurión y Julián Rubino, brillan.

Sofía Morandi, Franco Friguletti y Tatiana Luna completan con sus excelentes voces el elenco de lujo, con cuadros musicales destacadísimos.

El equipo técnico es un punto clave. Con Maxi Vecco en el diseño de video escénico, Eugenio Mellano Lanfranco en sonido, la iluminación de Ariel del Mastro, el diseño de vestuario a cargo de Alejandra Robotti y el maquillaje de Sofi Nuñez, hace que la puesta sea de nivel internacional y sin fisuras.

Por último, la euforia del público, le aporta una cuota interesante a cada función. Con gritos y aplausos al comienzo y final de los temas, lo que se vive al término del espectáculo es una fiel muestra de lo que generó el musical en Nueva York y lo que sucede, por 8 únicas semanas, en el Teatro Broadway de Buenos Aires.

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