Crítica: LA MOMIA

Egipto es el escenario de una interesante aventura.

Un viaje misterioso

Desde el ingreso a la sala del Metropolitan Citi, la música de Gaby Goldman nos traslada a Egipto y nos introduce en la temática de la obra. Durante una hora y media, el espectador será testigo de la aventura que emprenden los personajes detrás de una antigua maldición.

Bajo la dirección general de Alejandro Lavallén, con una puesta en escena brillante, con un soporte visual que se complementa a la perfección con el texto, y con actores que se destacan, La Momia es una comedia de terror que funciona y mantiene al público constantemente atento. El vestuario de Kris Martínez y la escenografía de José Ponce Aragón terminan de sumergirnos en Egipto.

El elenco elegido supera las expectativas. Con un trabajo físico y vocal comprometedor para todos los actores, Mariano Torre es quien mayormente arranca las risas y aplausos del público. No sólo interpreta a Corbeck, un aventurero apasionado, sino que realiza distintas apariciones en escena en la piel de personajes secundarios, entre las que se destaca la ama de llaves de los Trelawny.

Alberto Fernández De Rosa sorprende en el rol de Maurice Trelawny, un científico e historiador muy particular: lleva años buscando una joya y una mano para revivir a la reina Tera. Con intervenciones en escena en la piel de otros personajes, hace reir en cada una de sus apariciones.

La heroína de esta historia, Romina Gaetani, despliega toda su sensualidad en el rol de Margaret, hija de Maurice. Demuestra la conexión del personaje con la cultura egipcia desde su ingreso al escenario, con una personalidad fuerte pero tímida a la vez. Su vida amorosa la une con Malcom Ross, interpretado de manera muy efectiva por Fabián Mazzei. Las dudas del personaje sobre los hechos sucedidos y la aventura que emprenden, generan identificación en el público. Su trabajo vocal a lo largo de la obra es muy destacable.

Estos cuatro personajes no estarán solos en la búsqueda por romper la maldición. Los acompaña un particular inspector, interpretado de forma brillante por Daniel Campomenosi. La seguridad de sus datos al momento de la investigación sobre los hechos ocurridos, se contraponen con el delirio de sus deducciones.

La historia no sería igual sin Sosra, un sacerdote egipcio de 5000 años. La caracterización de Adrián Navarro sorprende desde su primera aparición en el escenario. Con líneas cómicas muy efectivas, aporta el terror al texto de la obra.

La Momia llegó a Buenos Aires luego su éxito en Londres. Es un espectáculo para toda la familia, donde tanto niños como adultos, son parte de una aventura egipcia desopilante.

Queda una temporada por delante para disfrutar en familia con una propuesta diferente en calle Corrientes.

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