Crítica: LA FURIA DEL VOLCÁN

La historia de Ingrid Bergman, en el teatro NoAvestruz.

Volcán de emociones

Basada en la vida de la actriz Ingrid Bergman, la obra expone la historia de una mujer que desafió a la sociedad machista y conservador pueblo de Estados Unidos, durante los años ’50.

La interpretación de Marina Munilla es conmovedora, y logra rápidamente que el público genere empatía con Ingrid, aún sin conocer su historia o carrera artística. Con un gran guión como principal herramienta, la actriz se luce en todas las escenas con una solidez escénica sorprendente, guiando a los espectadores por la alegría, la tristeza y la compasión por esa mujer.

Acompañada por Patricia Giovetti, Roberto Mauri, Gabriela Granda, Mariano Gómez Kotiuk, Matías Rodríguez Dávila, Azul Badino Bono, Rubén Otero y Sylvia Andrés, la actuación de Marina se luce aún más. Con escenas comprometidas, cada integrante del elenco aporta lo suyo para que La Furia del Volcán emocione de la manera que lo hace.

La puesta en escena traslada al público como si, en lugar de un teatro, estuviéramos en un cine. La intervención de proyecciones con diferentes momentos de Ingrid (la ceremonia de los Oscar, o escenas de películas) son un soporte interesante para una escenografía sencilla, pero resuelta de manera inteligente por Claudio Hanczye.

Diferentes reflexiones sobre la sociedad de los años 50 pueden trasladarse a la actualidad. La infidelidad, el rol de la mujer, la rebeldía, la violencia de género y la invasión a la privacidad en la vida de los famosos, son solo algunos de los temas que pueden identificarse en ambas épocas.

La Furia del Volcán es una pieza teatral conmovedora que, desde el teatro independiente, demuestra la excelencia dramatúrgica y actoral que hay en Buenos Aires.

Finalizó su segunda temporada en el teatro NoAvestruz, pero anuncian regreso para el mes de julio.

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